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PREPARA TUS PROPIAS CONSERVAS

 La elaboración de conservas en el hogar es una costumbre tradicional que mediante una técnica acertada, nos permite guardar alimentos de temporada en su momento óptimo.  De esta forma, llenamos las despensas de casa con tarros de verduras, mermeladas, pescado, salsas de tomate, etc. Y después, sin mucho trabajo, podemos darles color a las comidas de todo el año. ¡Qué sabios eran nuestros antepasados!

En cambio, tenemos que hacer las cosas bien, pues existe el riesgo de intoxicación alimentaria. Uno de los problemas asociados a las conservas, aunque no muy común, es el botulismo, una toxiinfección que se produce tras la ingesta de una toxina producida por la llamada Clostridium botulinum. Esta infección tóxica se produce principalmente por una mala esterilización. Dado que este microorganismo es sensible al calor (se inactiva entre 80ºc y 115ºc), es muy importante cocer bien los alimentos que se quieren conservar para eliminar las esporas más resistentes del patógeno.

Hay que tener en cuenta que la toxina no se desarrolla durante la apertura o preparación del alimento, sino que la bacteria que la produce se encuentra en el momento mismo de la introducción del producto en la conserva. Además, no tiene olores, ni colores, ni gustos al tragar, por lo que no lo detectamos sensorialmente.

Por lo tanto, es importante que cumplamos correctamente los procesos de conservación:

1.     La primera norma es que los alimentos que vamos a conservar tienen que estar en buen estado.  Y, ¡ojo! En el caso de las frutas y hortalizas deben estar maduras.

 

2.      Esterilizar recipientes y tapas. Meteremos en una olla con agua (recipientes con sus tapas abiertas) y herviremos durante 20 minutos. Recuerda que tenemos que esterilizar los tarros aunque sean nuevos...

 

3.     A la hora de envasar, no debemos llenar demasiado los tarros. Es conveniente dejar por debajo de la tapa la medida del grosor de un dedo (1 centímetro aproximadamente), ¡de no hacerlo nos pueden explotar!

 

4.     Y ahora… toca cerrar al vacío. Tenemos que cerrar los recipientes con la tapa y volver a introducirlos en la olla llena de agua. Cuando empiece a hervir, los dejaremos 1 o 2 horas. ¡También lo podemos hacer en olla exprés! Con 20 minutos nos bastará.  Este proceso es necesario para evitar la fermentación y la entrada de microorganismos.

 

5.     Una vez se hayan enfriado, colocaremos los recipientes boca abajo para comprobar que no tienen ningún derrame. Y después, comprobaremos que les hemos quitado el aire contenido entre la tapa y el producto. Pero ¿cómo? ¡Utiliza este truco! Presiona en el centro de la tapa; si al dejar de presionarlo no vuelve a su posición inicial, ya tienes tu conserva! Felicidades!

Y si, por el contrario, la tapa vuelve a su posición inicial, sepárala y consúmela de manera inmediata, algo ha fallado en el proceso…

 

6. Antes de guardar tus conservas en un lugar fresco y seco, solo te queda encontrar unas etiquetas chulas para anotar el nombre de la conversa y su fecha de elaboración! También puedes despertar tu vena creativa y ¡customizarlas en familia!   

 

¡Ahora solo nos queda disfrutar estos alimentos durante todo un año!

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